El timbre chillaba y como de costumbre todos automáticamente guardaban sus libros y cartucheras y salían por la puerta a la velocidad que una pantera atrapa a su presa, sin siquiera saludar al profesor. Era como cualquier otro miércoles por la tarde, al salir por la puerta principal me choque con una persona, pero estaba tan apurada por llegar a mi casa que ni me percate por mirar a quien me había chocado y menos parar a pedir perdón.
Al llegar a mi casa, tomé un café con leche como todas las tarde y me apure a cambiarme de ropa, era miércoles y como todos los miércoles, tenía danzas. A comparación de todos los seres humanos, yo amaba los miércoles, y no porque las materias del colegio fueran buenas; es más eran muy aburridas. Pero los miércoles eran los únicos días que podía ir a danzas, yo amaba ir a danzas por muchas razones. Primero que nada era porque era mi recreo mental de todo, iba cada clase y me descargaba de toda vibra negativa bailando distintas coreografías, despues otra razon muy buena era porque tenia un buen grupo de amigas y amigos ya que iba al mismo Estudio de danzas desde los 5 años y mis amigas igual.
El viaje de mi casa al estudio era de 40 minutos en bondi, tomaba el 501 y me bajaba en la parada de Somellera, caminaba una cuadra y ya estaba. Al entrar a la sala número 8 donde daban la clase de Jazz Contemporáneo nivel IV noto que pasaba algo raro, de fondo se escuchaba un llanto y había una ronda de chicas, algunas abrazadas y otras mirándose como si lo peor hubiera pasado. De reojo veo a Tony que estaba parado solo y le preguntó en voz baja “-¿De que me perdi?-” y el después de una pausa larga, me mira fijo y me dice “-Es Hannah-respira hondo-se suicidó esta misma tarde.”
Mi cara de confusión pasó rápidamente a un estado de shock inmenso. Hannah Baker se había suicidado, ella era parte del grupo de danzas el año pasado hasta que un dia se fracturó la rodilla y luego de una larga rehabilitación pudo volver a bailar pero ya no tanto como para volver al nivel IV, las coreos le exigían mucho esfuerzo y sus rodillas eran sensibles entonces nos distanciamos un poco. Primero empezamos a dejar de hablar en el colegio, íbamos a distintos cursos asique no necesariamente nos cruzabamos mucho, solo en los recreos. Luego, dejamos de saludarnos en el estudio de danzas ya que ella tenía que ir a un nivel inferior y apenas nos cruzabamos. Muy pocas veces subía cosas a sus redes sociales. En ese instante de recapacitación me di cuenta que hace mucho tiempo ya me había distanciado socialmente de ella y que tan poco me acordaba de ella que con quien me había chocado a la salida del colegio era ELLA, yo me había cruzado con Hannah minutos antes de que se suicidara y ni siquiera le había pedido perdón por empujarla.
Eran las 20:30 hs cuando alguien toca el timbre de la casa, justo salía de la ducha asique me puse unos jeans negros y una remera de Boca Juniors rápido para ir a abrir la puerta, cuando la abro me encuentro con la sorpresa de una caja envuelta en papel violeta sobre el piso, sin tarjeta ni destinatario. Agarró la caja y subo a mi cuarto, ya en mi cuarto la abro y veo que tiene 13 cassettes, al principio no entendia por que alguien dejó una caja con cassettes en la puerta de mi casa, osea es el siglo 21 ¿quien escucha en cassette todavía? pero la curiosidad me termino ganando y corrí hacia el garage a buscar una maquina para escuchar cassettes si es que todavía no la habían tirado. Al encontrarla volvi a subir a mi cuarto, me puse los auriculares y apreté Play. Solo con escuchar las primeras palabras bastó para que se me pusiera la piel de gallina, algo estaba mal y estaba a punto de descubrirlo...







